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Remunicipalización

El término ‘remunicipalización del agua’ alude a aquellos casos en que las autoridades municipales vuelven a asumir el control de los servicios de suministro de agua y saneamiento que anteriormente habían sido privatizados. También se usa para referirse a aquellos servicios que han vuelto a someterse al control público en el ámbito regional o nacional.

El MSP condujo inicialmente estudios comparativos sobre la remunicipalización del agua en Buenos Aires (Argentina), París (Francia), Dar es Salaam (Tanzania), Hamilton (Canadá) y Malasia, los cuales están recopilados en el libro Remunicipalización: El retorno del agua a manos públicas. Los dos primeros casos son presentados en nuestro video animado de cinco minutos, el cual mira a los desafíos y beneficios de retomar el agua pública.

Una investigación colaborativa ulterior fue publicada en el libro Our Public Water Future, que registró 235 casos de remunicipalización del agua en 37 países entre 2000 y 2015, que afectaron a más de 100 millones de personas. Los casos se concentran en países de renta alta, principalmente en Francia y los Estados Unidos, pero se trata de un fenómeno mundial genuino con numerosos casos en África, Asia y América Latina también.

Razones universales para remunicipalizar

Nuestra serie de estudios de caso – en colaboración con Reclaiming Public Water, Transnational Institute, Corporate Europe Observatory y PSIRU – muestra que las razones para remunicipalizar el agua difieren, pero que problemas similares con la gestión privada del agua han persuadido a muchas comunidades y a formuladores de políticas de que el sector público está en mejor posición para proveer servicios de calidad a los ciudadanos. Entre estos problemas están el mal desempeño de las empresas privadas (p. ej., Accra, Dar es Salaam, Maputo), la falta de inversión (p. ej., Berlín, Buenos Aires), las disputas sobre costos operativos y alzas de precios (p. ej., Almaty, Maputo, Indianápolis), las crecientes facturas del servicio de agua (p. ej., Berlín, Kuala Lumpur), las dificultades para monitorear a los operadores privados (p. ej., Atlanta), la falta de transparencia financiera (p. ej., Grenoble, París, Berlín), y los recortes laborales y la baja calidad del servicio (p. ej., Atlanta, Indianápolis).

A pesar de que también se han dado campañas lideradas por la sociedad civil, a menudo son los gerentes, burócratas y políticos los que reconocen los problemas con la privatización del agua. En algunos casos los abogados de la remunicipalización han utilizado estrategias legales como los referendos y la litigación, como en Alemania, Italia y Uruguay (vea Shields and Swords). La participación de los trabajadores parece crítica para el éxito de la remunicipalización porque los trabajadores de primera línea tienen importantes perspectivas sobre las oportunidades y los desafíos operativos.

Beneficios

Financieramente, ha habido ahorros directos provenientes de la remunicipalización para la mayoría de las municipalidades – aproximadamente €35 millones en el primer año en París, y aproximadamente C$6 millones en los primeros tres años de la remunicipalización en Hamilton. Como resultado, los recién constituidos operadores públicos pueden aumentar las inversiones en infraestructura de agua para evitar los riesgos sanitarios y ambientales que se dieron bajo la privatización, cuyo costo en el pasado fue cubierto por el Estado.

Beneficios sociales adicionales pueden surgir de la remunicipalización del agua si los operadores públicos se comprometen al acceso equitativo para los hogares de bajos ingresos (p. ej., estableciendo tarifas progresivas, integrando a los desempleados en la ampliación de la red).

Investigaciones sobre Buenos Aires y Hamilton han demostrado que la moral de los trabajadores de primera línea y de la administración mejoró con la remunicipalización. Los empleados de las empresas públicas de agua en estas ciudades se involucraron más que antes en la planificación y operación de los servicios de agua, y la transición reforzó su compromiso con servicios que fueran más allá de las estrechas preocupaciones financieras y tecnocráticas que dominan la gestión privada del agua.

La remunicipalización también permite el fortalecimiento de la rendición de cuentas y la transparencia. En París y Grenoble (Francia), los nuevos operadores públicos del agua han introducido formas avanzadas de participación pública. Esto permite que la sociedad civil participe en las decisiones sobre la gestión de este sumamente esencial servicio público, y para que la operación de las empresas responda a los intereses de las comunidades locales.

Muchas entidades de agua remunicipalizadas también han demostrado su habilidad para pensar más allá de su sector y ser más holísticas en su planificación y sus acciones. La coordinación intergubernamental es a menudo esencial en temas como la gestión de cuencas de agua, por ejemplo.

Riesgos

Para que la remunicipalización tenga éxito se necesita una planificación cuidadosa y una evaluación de los riesgos externos, especialmente en los países del Sur que a menudo se encuentran restringidos por condiciones impuestas por agencias multilaterales como el Banco Mundial. Cada experiencia de privatización deja importantes legados estructurales, financieros e ideológicos que limitan las posibilidades de éxito del sector público.

Incluso donde la voluntad política es fuerte y existe la capacidad financiera y técnica, la reversión de la propiedad y la administración estatal están plagadas de dificultades. Por ejemplo, puede haber pérdida de la memoria institucional, activos degradados, sistemas de comunicación y contabilidad que no engranan con los sistemas del sector público. El déficit de bienes que dejan muchas compañías privadas de agua significa que las municipalidades trabajan con equipos obsoletos e infraestructura ruinosa, cuya reparación puede ser más costosa que si se reemplazara y construyera de nuevo.

Las compañías privadas también han demostrado que pueden ser políticamente difíciles al sabotear la transición a lo público para tratar de socavar al nuevo proveedor. En muchos casos las compañías privadas se niegan a brindar información esencial sobre operaciones, intentan llevar a las municipalidades a juicio por incumplimiento de contrato, o inician campañas de relaciones públicas en un esfuerzo por truncar las iniciativas de remunicipalización.

Cuando se termina un contrato antes de su fecha de expiración, las empresas privadas pueden demandar a los gobiernos locales para recibir compensación por el total de las ganancias concedidas en el contrato. Los residentes de Berlín han tenido que aceptar costos sumamente altos para comprar de vuelta las acciones en propiedad de dos operadores privados. Los concesionarios privados también recurren a tribunales de arbitraje internacional para obtener compensaciones, como en los casos de Tucumán y Buenos Aires, Argentina.

El riesgo de tener que pagar compensaciones altas puede distorsionar el proceso de toma de decisiones de los gobiernos locales que están considerando la terminación de los contratos y la remunicipalización (p. ej., Yakarta, Indonesia). Pero en otros casos los beneficios potenciales son tan claros que las autoridades locales están listas para afrontar dichos riesgos.

Finalmente, hay que señalar que no se puede confiar en financiadores externos para los esfuerzos de remunicipalización. Después de décadas de apoyo político y financiero generoso (y continuo) a la privatización de parte de instituciones financieras internacionales y donantes bilaterales, el apoyo a la implementación de la remunicipalización es prácticamente inexistente y en algunos casos los donantes incluso han intentado socavar los esfuerzos de remunicipalización (como los intentos del Banco Mundial en Dar es Salaam).

Modelos públicos innovadores

Sin embargo, la remunicipalización no puede ser un retorno a los antiguos modelos de prestación de servicios públicos que se ofrecían antes de la privatización sin cuestionamientos. Debe ser una mejora de lo que se entiende por público y una ampliación de los términos democráticos de participación, por ejemplo trabajando con otros operadores públicos. En España, una compañía pública regional (Aguas del Huesna, en Andalucía) facilitó la remunicipalización para 22 municipios. Los operadores de agua remunicipalizados de París y Grenoble desempeñaron un papel clave para ayudar a otras autoridades públicas en Francia y en otras partes a remunicipalizar y mejorar sus servicios de agua. Existen otros ejemplos transfronterizos similares.

La cooperación entre las compañías públicas de agua dentro de asociaciones público-públicas puede ser una forma efectiva para mejorar los servicios.

Otros sectores

Los servicios hospitalarios y de electricidad han vuelto a manos públicas en todos los niveles de gobierno, y existen vibrantes debates en todo el mundo acerca de cómo pasar diferentes servicios de nuevo a propiedad y control del Estado. Cada sector de servicio ofrece sus propios desafíos administrativos, técnicos, geográficos y políticos, pero hay mucho por aprender de los debates y diálogos intersectoriales.

Dentro de los movimientos históricos existe también una rica experiencia a explorar en torno a las estrategias utilizadas por los gobiernos locales para desafiar la provisión privada de servicios y hacer avanzar agendas “socialistas” desde finales del s. XIX hasta 1940 (Municipal Socialism Then and Now: Some Lessons for the Global South).