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A contracorriente: Ciudadanos por una energía comunitaria

por Hector de Prado Herrero – 22 de mayo 2014

En el Estado español cada vez más ciudadanos se están transformando en agentes activos a favor de un cambio de modelo energético basado en energías renovables y democráticas, convirtiéndose así en productores de su propia energía a pesar de políticas retrógradas en el país.
 
España: el Estado de la Tasa al Sol. Créditos: Tiffel
 
A la vista de este mapa de la Península ibérica ¿no te parece extraño que un Estado que tiene el doble de radiación solar anual que Alemania siga poniendo barreras al desarrollo de las energías limpias? Desafortunadamente, nuestra clase política sigue apostando por el paradigma energético del siglo pasado, es decir, energía igual a combustibles fósiles. Y a pesar de que año tras año este país gasta –de manera obscena– el equivalente al 4% de nuestro PIB anual en importar materias energéticas de fuera, se está legislando en contra de las renovables, y lo más importante: se está dejando fuera de la legislación a la ciudadanía, quien a día de hoy ya dispone de la materia prima ilimitada gratis (sol, viento, pequeños saltos de agua), y de la tecnología adecuada a precio razonable (mini turbinas, placas) para empezar a “cultivar” su propia energía.
 
¿Cuál es el problema entonces? La falta de voluntad política y el agresivo trabajo de lobby de las grandes eléctricas agrupadas en la patronal Asociación Española de la Industria Eléctrica (UNESA).
 

Por un cambio de paradigma energético

Amigos de la Tierra trabaja para lograr un cambio de modelo energético que aparque definitivamente el heredado del siglo pasado. Una de las claves para tener éxito en el futuro será el empoderamiento de la ciudadanía, es decir permitir a individuos o comunidades participar tanto en la toma de decisiones respecto temas energéticos que les afecte, sino que también a nivel económico, en forma de participación en el accionariado.  
 
Esto no es una utopía. En países como Dinamarca y Alemania, parte de las turbinas, paneles solares y redes municipales de distribución pertenecen a la ciudadanía, la ley lo permite. Y queremos que esto también suceda en nuestro territorio.
 
Así, lanzamos “Energía Comunitaria”, una campaña destinada a promover la proliferación de iniciativas colectivas basadas en las energías renovables y la eficiencia energética. Además de crear una amplia coalición de actores clave gracias al fomento de proyectos renovables, lidiamos con su financiación mediante fondos de la Comisión Europea (Intelligent Energy Europe) y con especificidades legales. Las actividades están enfocadas a alcanzar a los decisores políticos estatales y europeos para acabar con los obstáculos a las renovables e impulsar el avance de las mismas.
 
Creemos que esta campaña contribuirá a difundir e incrementar el conocimiento sobre las ventajas de las energías renovables y democráticas entre la ciudadanía,dándoles la oportunidad de involucrarse y ser parte del cambio transformándose en productores de su propia energía.
 

Pero… ¿qué significa “Energía Comunitaria”?

Entendemos los proyectos de “Energía Comunitaria” como aquellos en los que la ciudadanía es propietaria o partícipe de la generación y/o uso de energías limpias. La palabra “comunitaria” no debería ser limitante, ya que en su definición podríamos contar con la participación de autoridades locales (siempre y cuando éstas sean social y ambientalmente responsables), inversores (como en el caso de las cooperativas o huertas solares), fundaciones, entidades sin ánimo de lucro, e iniciativas enfocadas a la sociedad en su conjunto. Estas comunidades deberían tener la libertad de escoger, dentro de un amplio rango de tipologías y modelos, el que mejor se amolde a sus necesidades particulares.
Empezar a actuar con la “Huerta Solar”
 
Como primero paso, hemos lanzado la “Huerta Solar”, una planta fotovoltaica de 20kW en Sisante, Cuenca, que se pone a disposición de los activistas y simpatizantes de la asociación y de todas las personas interesadas, para que se transformen en agentes activos a favor del cambio de modelo energético. Con un mínimo de 100 euros de inversión, la persona interesada comienza a producir energía limpia, fomenta las renovables y ayuda a expulsar energía contaminante del sistema eléctrico.
 
Esta puede ser una buena manera de empezar a trabajar por el cambio, aunque también podemos pasarnos a una cooperativa de energía o llevar a cabo una auditoría energética en nuestro hogar o en nuestro negocio para identificar ahorros energéticos. Todo esto suma, ¿te apuntas al cambio?
 
Hector de Prado Herrero es responsable de Clima y Energía en Amigos de la Tierra. Puede ser contactado en sosclima@tierra.org.